El Dia que El Señor de los Cielos Traicionó a Pablo Escobar



El Dia que El Señor de los Cielos Traicionó a Pablo Escobar 


Fue a principios de los años 90 cuando la relación entre Amado Carrillo y Pablo Escobar se rompió, “el Señor de los Cielos” robó un cargamento de 12 toneladas de cocaína al “Patrón” y esa fue una gran traición.

Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, relató que Pablo Escobar pensó en detonar una guerra  contra  contra el Cártel de Juárez ante este hecho.  
En ese entonces Popeye era el jefe de sicarios de “el Patrón”. Velásquez es el autor confeso de al menos 200 asesinatos y pasó 22 años en prisión, estableció un trato con la justicia colombiana.


“Tijuana era peligrosísima y de lo más que se tenía que cuidar uno era de la policía. Uno sabía que la policía mexicana era la más corrupta del mundo y en la época en que yo iba, si uno llegaba con 10 mil dólares a México la policía lo desaparecía”, dijo el hombre de confianza del Cártel de Medellín.

En el momento de la entrevista se encontraba aún en la cárcel de alta seguridad de Cómbita, en Colombia. Asegura que visitó México en representación de “el Patrón” y en ocasiones se encontró con Amado Carrillo para establecer los planes de los envíos de cocaína de Sudamérica a México.Relató que en esos tiempos los jefes de colombianos controlaban el narcotráfico, situación que ha cambiado en la actualidad.


Ellos matan muchas personas pero no tienen la efectividad que teníamos nosotros para golpear las estructuras del Estado. Los Zetas han matado a muchos. Siento que están equivocados. Matar tantas personas es una locura, al son de nada. ¡Esos 70 inmigrantes que mataron! (en San Fernando, Tamaulipas, en 2010) ¡Están locos!”, declaró Velásquez.
En dicha entrevista también mencionó que es necesaria la relación entre mexicanos y colombianos porque unos controlan la producción y los otros las rutas y distribución. Agregó que en Estados Unidos están las principales organizaciones criminales.


“Usted nunca ha oído que salga un grupo de narcotraficantes norteamericano, que le quiten la propiedad a los norteamericanos, que persigan a los norteamericanos ni que empiecen a echar bala contra los norteamericanos. Ellos protegen su economía. Pero sí van contra los narcotraficantes mexicanos, contra los colombianos”,
Velásquez opinó que la superioridad de los mexicanos comenzó a raíz de la relación establecida entre Carrillo y Pablo Escobar en 1988.


Escobar controlaba con su cártel el 80% de los envíos de cocaína a EU, estaba en guerra con el Estado contra la extradicción y la DEA complicaba sus planes para el “negocio”:
Esta situación lo llevó a buscan rutas y aliados y de este modo, Amado Carrillo entró en su camino con el establecimiento de una ruta para transportar la droga por mar.
“Era una ruta que se llamaba La Fanny, por cuestiones de contabilidad (así la nombró el jefe de finanzas del grupo de Medellín, Gustavo Gaviria, primo hermano y socio de Escobar), y era la que mantuvo a flote a Escobar, porque a raíz de la guerra contra el Estado colombiano los americanos empezaron a cogerle los aviones al Patrón en Costa Rica, Nicaragua, Panamá, en todo Centroamérica”.


“El Patrón” se encontraba “financieramente estaba muy golpeado” y deseaba una guerra contra Carrillo, pero “era complicado; teníamos guerra con el Estado, con los paramilitares y con Calí. Una cuarta guerra contra Amado Carrillo… ir a México es complicado. Usted sabe que el mexicano es j$%#$%, y uno decir que ya, vamos a mandar 20 sicarios de Medellín a México… se los tragan vivos en 10 minutos. En esas guerras hay que tener cuidado”.

Popeye asegura que con la caída de Escobar en 1993 comenzó el ascenso de los mexicanos, los envíos de cocaína se “industrializaron”. Destacaron más en el mundo de la droga el Cártel de Juárez, el de Sinaloa y el de los hermanos Beltrán Leyva.

Fuente: https://www.debate.com.mx/mundo/El-Senor-de-los-Cielos-el-hombre-que-traiciono-a-Escobar-20171211-0198.html

Alias Popeye Al Congreso


 

La Fuga de Pablo Escobar de la Catedral

Pablo Escobar Gaviria, el narcotraficante más temido de la historia, se entregó a la justicia colombiana a las 3:45 de la tarde del miércoles 19 junio de 1991 y se fugó de una cárcel en Antioquia en la madrugada del 22 de julio de 1992, 406 días después.

 Lo hizo luego de varias horas de tensión en la prisión La Catedral, ese lugar que escogió en las montañas de Envigado para permanecer en Colombia a cambio de someterse a la justicia nacional y no ser extraditado a Estados Unidos.

Fue entre las 2:00 a.m. y las 5:00 a.m. de ese 22 de julio que se dio la fuga del capo junto a su hermano Roberto de Jesús y nueve de sus lugartenientes, tras mantener secuestrados al viceministro de Justicia de la época, Eduardo Mendoza, y al director de Prisiones, coronel Hernando Navas.

 Aún hoy no ha terminado de establecerse en qué momento exacto de la madrugada del 22 de julio Pablo Escobar salió de La Catedral.

Declaraciones de la época indican que el criminal se fue vestido de mujer por un muro de cinco metros de altura construido en yeso para facilitar la fuga y que derribaron fácilmente sus hombres.

Ellos huyeron caminando aprovechando la baja luminosidad.
“Vi cuando salían vestidos de distintas formas, unos vestidos de guardianes, otros de campesinos, otros, otros bien vestidos y con pasamontañas y una mujer que lucía peluca”, dijo en esa época un soldado.

 La salida de Escobar se dio en momentos en que guardias de prisiones y comandos élite del Ejército se enfrentaban, cuando el temido capo y sus hombres, a patadas, derribaron el muro. Filiberto Joya Abril, suboficial del Ejército, confesó que fue él quien facilitó la huida de Escobar de ese centro penitenciario, luego de convencer a un grupo de soldados de colaborar en el plan de fuga a cambio de recibir una millonaria suma de dinero, comida, bonos, útiles de aseo y otros beneficios.

Con regalos similares, Escobar y sus hombres montaron en ese penal una red de sobornos a soldados, suboficiales y oficiales encargados de ejercer la vigilancia externa, con el fin de vivir a su gusto, con lujos y excesos.
Así lo pudieron comprobar la justicia civil y militar, que relacionó al caso de la fuga a 49 personas, entre ellas al exdirector general de prisiones, el coronel del Ejército Hernando Navas Rubio, condenado por la justicia penal militar a 28 de meses de prisión por el delito de favorecimiento de fuga de presos.

 Además, seis militares juzgados en un consejo de guerra fueron condenados a penas que suman 27 años y 2 meses de prisión por complicidad en la fuga de Escobar. Así plasmó EL TIEMPO algunas de las portadas de diarios del mundo la noticia sobre la fuga de Escobar.

 Siete exguardianes de La Catedral también fueron condenados a 56 meses de prisión cada uno por los delitos de fuga de presos y secuestro simple. En dos decisiones posteriores, la Procuraduría afirmó que hubo un caos en la información que se transmitió entre el Ejército y el Ministerio de Justicia. Igualmente, la Nación fue condenada por la muerte del sargento Olmedo Mina y los otros guardias que resultaron heridos en la operación. Aquel julio de 1992, el Gobierno del entonces presidente César Gaviria comprobó que Escobar continuaba delinquiendo y por eso, en un consejo de seguridad, tomó dos decisiones: que las Fuerzas Militares tomaran control del penal y así, posteriormente, recluir al capo a una guarnición militar.

 Para coordinar esas dos tareas fueron enviados a La Catedral el 21 de julio dos altos funcionarios: el viceministro Mendoza y el director de Prisiones. Pero lo que debía ser un viaje de notificación terminó en secuestro, confusión, intercambio de disparos y la posterior fuga del narcotraficante. Mendoza y Navas, según relatos judiciales de la época, ingresaron en horas de la tarde y comenzaron a notificarles a los superiores militares que había tensión e inquietud en los reclusos, que estos se negaban a ser trasladados, se encontraban fuera de las celdas y se observaba una indisciplina general.

 Había comenzado un motín y luego de varias horas de diálogo, mientras sostenía una conversación por radioteléfono con delegados del Ministerio de Justicia, se escuchó a Mendoza decir angustiado: “Quíteme esa metralleta de la cara, que así no puedo hablar”.

 De acuerdo con declaraciones recogidas en su momento por la Procuraduría, John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, fue quien le puso una subametralladora en la cabeza al viceministro de Justicia y con un sofisticado radio portátil de la época impartió instrucciones a hombres en Medellín para que desataran una ola terrorista.

 Mientras todo ocurría, se trasladaban a Antioquia altos mandos del Ejército y fuerzas especiales a las que les había encomendado sacar vivos a los rehenes, eliminar toda resistencia armada, establecer la seguridad interna del penal por el Ejército y, sobre todo, detener a Pablo Escobar. Pero el capo no estaba dispuesto a ceder. Según relatos, fue él mismo el que les dijo a los funcionarios su condición de secuestrados y los amenazó con que en este episodio morirían todos.

 En un punto de la noche, Mendoza y Navas fueron separados de Escobar y su grupo, y permanecieron custodiados por hombres armados. Todo, mientras las fuerzas especiales afinaban un operativo de retoma que se llevó a cabo después de las 7:30 de la mañana y durante unos 20 minutos.

 El resultado: los dos funcionarios rescatados, cinco hombres cercanos a Pablo Escobar detenidos, 25 guardianes retenidos, 11 más heridos y el sargento de prisiones Olmedo Mina sin vida.

 También se descubrió el complejo vacacional en el que había transformado el capo su propia cárcel. Se hallaron caletas de armas, miles de dólares, droga, diversidad de aparatos de comunicación, casas de muñecas, cuartos dotados cual suites cinco estrellas, telescopios, gimnasios, centrales de buscapersonas, fax y líneas telefónicas con el exterior.

 Sin embargo, pocas horas después y en voz del propio presidente Gaviria el país conocería la verdadera noticia de esa jornada: Escobar, el capo más buscado, no estaba en la cárcel en el momento de la incursión armada.



 Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16089168